• Historia del café americano

  • La historia del café en Europa

Si bien al hablar del café americano existen versiones encontradas, es necesario ubicarnos un poco en el siguiente entendido: que el café así denominado no es otro que el café que resulta del obtenido a través del hotel y filtración del agua que, al gotear en la mezcla del café, se obtiene un café de sabor ligero. Un sabor que se contrapone al de un espresso que es más fuerte en cuanto a color y sabor.

Al ser un café que tiene mayor cantidad de agua se afirma que suele emplearse mezcla de grano con contenido de cafeína aún mayor que el que ofrece un espresso.

Lo que sí es cierto es que es un café más fácil de aceptar para los paladares que no están tan acostumbrados al sabor fuerte de un café más concentrado.

De hecho, el café americano es el que goza de mayor arraigo en el consumidor de nuestro continente. Ello por la rapidez y facilidad en el proceso mediante el cual se obtiene. Tanto es así que, la mayor parte de las máquinas para preparar café que se pueden encontrar en el mercado americano lo son las que ofrecen la preparación del café por goteo en filtro.

Sin duda, se hace necesario entender que esta variante del café es una que goza de mayor aceptación entre los que se van involucrando en la degustación del café y eso per se es un buen comienzo.

Para ubicar los orígenes de la historia del café en Europa, tenemos que ir hasta la  Edad Media que es el periodo desde el cual se cuenta el cómo se introdujo en el viejo continente esta planta originaria del sureste de Etiopía; esto entre los siglos X y XV.

Es a través que del dominio del imperio otomano que llega al resto de Europa a través de los Balcanes, al sureste asiático y finalmente al continente americano.

Su rareza propició que en Europa fuese sumamente costoso conseguirlo al menos hasta el primer tercio del siglo XVIII. Fue a partir del siglo XVIII cuando, a partir de un significativo crecimiento en la demanda y su consumo, en Europa fueron cultivadas dos plantas del grano para obtener un producto propio que tuviese un arraigo y sabor característicos y propios. Esto propició que Europa comenzara a tener una independencia en cuanto a la producción de café y es así que se abría el camino para forjar lo que vendría después.

De esta forma y con el correr de los siglos hoy en día se cuentan muchos países del viejo continente entre los mejores productores del grano de café que gozan de un prestigio a nivel mundial entre los paladares más exigentes.

Nuestra selección