La historia del Fruit Cake

Este pastel que no pasa desapercibido en estas fechas, o lo amas o lo odias.

 

Se rumora que solo hay un Fruit Cake en el mundo y este va pasando de mano en mano, dicen sus detractores.

Los romanos elaboraban una masa de cebada, semillas de granada, nueces y pasas: este es considerado el inicio de esta preparación navideña. Después, en la cocinas del noroeste de la Europa medieval, los italianos elaboraban una masa llamada Panforte que data del siglo XIII en Sienna, Los alemanes tiene uno llamado Stollen que lleva mantequilla fundida y azúcar glass de la región de Dresden desde el siglo XIV y podríamos terminar el árbol genealógico del fruit cake con el pastel negro de la zona del Caribe, descendiente del pastel ingles de ciruela, que se mantenía agregando ron.

Antiguamente se elaboraba para fechas especiales como bodas y fiestas nacionales y se convirtió en un regalo debido al costo de los ingredientes en los siglos XVIII y XIX, se consideraba una delicadeza costosa.

Pero se cree que la caída de un regalo de lujo a un regalo de último momento y de mal gusto se debe a la masificación en su producción, la que le dio imagen de algo seco sin chiste y engalanado con frutas y nueces de dudosa calidad.

Pero es un pastel de buen sabor, muchas especias, frutas en confitura, nueces frescas que dejan sus aromas en la masa y siempre húmedo; ya sea con ron, brandy o algún destilado local.

En Marinter contamos con Ron Barceló, vinos Tokaij o Dulzino para acompañar una buena rebanada de fruit cake.

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