Maíz Mexicano

Si con algo nos debemos de sentir identificados los mexicanos es con el sobrenombre de “Hombre de maíz”.

 

Nombre dado por el concepto cosmogónico del maíz en las culturas prehispánicas, desde que Quetzalcóatl se convierte en hormiga para robar el maíz a los dioses o cómo los dioses mayas crearon un hombre de piedra que no los adoraba, decidieron hacerlo de madera y tampoco fueron adorados por estos hombres, la adoración vino a partir de que los dioses nos crearon con maíz y a partir de ahí se crea los pobladores mayas.

Fuera de la emotiva historia de que la gran Tenochtitlán se funda en donde encuentran un águila devorando una serpiente, es más real que se considera ese valle en donde por fin se logran domesticar el cultivo del maíz, siendo en nombre del maíz de esa época Teocintle.

El maíz se incorpora en cada una de nuestras facetas alimentarias y de bebidas y rituales. Aguardiente, atole, chile atoles, pozoles, tamales, tortillas, chochoyones y miles de formas cuando se hace masa para antojitos.

En la gastronomía actual y el momento que vive México es un ingrediente básico de nuestro crecimiento.

Debemos de rescatar nuestros maíces regionales, los mismos sólo son cultivados por pequeñas comunidades y están en riesgo por el tema de producción por hectárea y la pérdida de los mercados para este tipo de granos.

Trabajo como el de Rafael Mier y asociaciones de rescate y catalogación de esta especies autóctonas está en camino para que los cocineros tengan las herramientas para transmitir esta cultural tan nuestra.

¡Sin Maíz no hay país!